Si pudimos, podemos


Mucho y a la vez poco se ha dicho sobre "profundizar el modelo", esa conocida frase que pretende sintetizar las tareas pendientes de este modelo nacional, popular, progresista y democrático que conduce nuestra Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner. Pero es necesario aclarar que tanto el kirchnerismo como los sectores de la oposición hacen referencia una y otra vez a la consigna, asignándole significados contrapuestos, por lo cual se torna a veces algo difícil de definir.
Como militantes políticos y sociales del campo popular, entendemos que este momento de la historia debe encontrarnos, necesariamente, "de este lado", bancando este proyecto transformador del cual somos y nos sentimos parte. Pero entendemos también que es, precisamente, esta nueva etapa la que nos exige ampliar el horizonte político, superarlo.
No tenemos dudas que recuperar YPF para todos los argentinos es profundizar el modelo. Construir más viviendas, reconocer y ampliar derechos, y tener mayor independencia económica es profundizar el modelo.
En una palabra, que el Estado intervenga activamente en el mercado para limitar los efectos perversos que, sabemos bien, termina produciendo el libre juego de la oferta y la demanda, definitivamente, significa profundizar el modelo.
Pero también, impulsar el aborto legal, despenalizar el consumo de estupefacientes, frenar el saqueo de los recursos naturales que produce el alto grado de extranjerización de la economía, transformar el sistema tributario en el sentido de que quienes más aporten sean los que más ganen y no la clase trabajadora mediante los impuestos indirectos (como el IVA), altamente regresivos, y terminar con la burocracia sindical significa, para nosotros, profundizar el modelo. Como lo es, sin duda, recuperar políticamente la ciudad, que hoy en día es el bastión de la derecha corporativa y empresaria en el país, la cuna del conservadurismo reaccionario.
No somos necios ni ingenuos, tampoco pretendemos esbozar una crítica testimonial "por izquierda" como lo hacen otras fuerzas que se dicen "progresistas". Entendemos que los grandes cambios requieren tanto de voluntad como de oportunidad política, y sabemos que decir es más fácil que hacer, siempre lo fue. Pero, justamente, si decimos todo esto es porque tenemos la convicción de que es posible. Es porque tenemos con que.
Nosotros, la juventud en su conjunto, no podemos dejar de acompañar este proceso de cambio iniciado en el 2003, y no podemos omitir el reconocimiento a todo lo hecho; acaso, tal vez el pago del BODEM da cuenta de una situación impensable menos de una década atrás. Pero aún así, debemos reconocer también que queda mucho por recorrer y -sobre todo- por hacer, para alcanzar la justicia social a la que tanto alguna vez nos acercamos.
Es necesario seguir avanzando contra los grandes poderes económicos y financieros concentrados, para generar una mayor distribución de la riqueza que mejore sustancial- y no coyunturalmente- las condiciones de vida de nuestra sociedad.
Por todo eso, creemos que tenemos que tener la capacidad de unirnos y organizarnos verdaderamente, para construir y ampliar la base social que nos permita, a partir de la firme voluntad política del gobierno, ir por más, sobre todo ahora, cuando los históricos enemigos del pueblo y tradicionales oportunistas, van a estar preparados y listos para buscar que “por fin se vaya esta yegua".
Muchos son los desafíos que tenemos en este momento de la Argentina, y para encauzarlos necesitamos ineludiblemente convocar a las bases populares a una tarea de participación real. No hay una metodología ni un criterio único, pero de eso se trata, de impulsar y creer en el debate plural y la práctica colectiva, sin mezquindades ni egoísmos. “Está sobreentendido que el protagonismo del pueblo requiere de la autonomía de sus movimientos, demandas y experiencias de auto-organización: que su diversidad, espontaneidad e intermitencia no constituyen un problema sino una riqueza que se valora; y que aisladas no acumulan en términos de un poder alternativo. Pero su unidad debe resultar de un proceso de articulación y no de un postulado apriorístico” Estas palabras, propias de Carlos Auyero, desde su pensamiento comprometido con el campo popular, eran bases de sustento a las primeras experiencias que recorrieron muchos de nuestros dirigentes, en ese intento por construir una fuerza alternativa al bipartidismo hegemónico y societario de los 90.
En la ciudad de Buenos Aires el desafió es aún mayor. Tenemos un jefe de gobierno que esta en las antípodas del proyecto que tenían nuestros dirigentes hace mas de una década cuando Aníbal Ibarra encabezaba la primera experiencia de un gobierno de izquierda popular y democrática en la ciudad capital de la República. Hoy Macri va a contramano del país y ya no oculta sus intenciones de llevar su visión empresarial, privatista y conservadora a toda la Nación. Y no lo podemos permitir. Debemos recuperar políticamente la ciudad de Buenos Aires para encauzarla con este proceso histórico que vive la Argentina, para acompañarlo y profundizarlo.
Reconstruyendo lazos, tenemos que ser amplios en la política de alianzas, constantes en la construcción política y social, impulsando el debate y la práctica colectiva. Pero la tarea primaria es reconocernos parte de un amplio espectro de expresiones políticas de izquierda democrática, que tienen en común la defensa de ejes estructurales de una ciudad integrada, libre, equitativa, solidaria. Porque nadie es por sí solo el pueblo, la justicia, la igualdad o el cambio. Nadie es el todo. Hace falta humildad para reconocernos como parte del diálogo profundo para recuperar el Estado de la ciudad de Buenos Aires. Los monólogos sectarios y soberbios, ahuyentan y entorpecen.
No alcanza ninguna actitud testimonial para justificar nuestro paso por esta coyuntura tan negativa para los intereses públicos. Las batallas se ganan con unidad y con inteligencia. Y en la defensa de lo público debemos ceder matices que nos separan y dejar de lado intereses mezquinos. Es hora de convocar y de convocarnos para recuperar la ciudad. No pretendemos trazar un camino único ni definitivo pero hay que comenzar ya.
Creemos, en definitiva, que las dificultades que supone esta profundización no deben verse como un llamado al heroísmo, a las acciones sobrehumanas o al voluntarismo; sino que requieren de un paciente trabajo de articulación. “Articular significa recuperar una virtud casi extinguida de la política: vincular sin reducir ni distorsionar los términos de una relación. Este es el nombre de “otra forma de hacer política” que se concibe como tarea de todos y no como actividad cerrada sobre sí misma, a cargo de profesionales” (De documentos previos a la conformación del Frente Grande).

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